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	<title>Descuidadas &#187; relatos voyeur</title>
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		<title>Historia de mi caliente mujer sevillana</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Apr 2009 14:42:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi mujer María es una mujer llena de experiencias que la han ido cambiando a lo largo de su vida, por supuesto cuando digo experiencias estas son sexuales, ya os he dicho y repetido que soy un “cornudo consentido”, consentido y contento, lo que más me gusta en el mundo es verla follar, que me cuente como se la ligaron y que le hicieron, como folló, yo disfruto y ella ha disfrutado.</p>
<p>Es curioso lo que llega a cambiar cuando tiene experiencias extramaritales, se desboca, pierde todas las barreras, es capaz de todo, normalmente es una mujer tranquila sexualmente, no va pidiendo guerra si no ha tenido incentivo previo, de los incentivos me encargo yo, la caliento, la reto, la animo hasta que está en el estado adecuado de hacer “locuras” y a partir de ese momento pasa de Dr. Jekill a míster Hyde, se convierte en una mujer sedienta de sexo.</p>
<p>En una ocasión en que yo la había preparado para experimentar nuevas sensaciones, la llevé a una discoteca a una hora temprana, a eso de las 10 de la noche o así, hora en la que no había comenzado a llenarse de gente, solo habría unas ocho o nueve personas en la barra. Iba vestida con un vestido abierto con botones por delante, un conjunto de tanga y sujetador blanco de blonda y zapatos de tacón alto, estaba preciosa. En la parte más oculta y lejana de la barra, nos pusimos en una mesita, pedimos unas bebidas y en cuanto se fue el camarero comencé a meterle mano, la besaba, la acariciaba, le abrí el vestido, le sobaba los pechos, se los saqué del sujetador para chupárselos, se los lamia, los metía en mi boca, le pellizcaba los pezones y se le pusieron puntiagudos, duros y contraídos mientras comenzaba a jadear, la puse de pie para meter la cara entre sus piernas, le baje las bragas y comencé a chuparle su pelado coñito, le pedí que se quitara toda la ropa interior, se fue al aseo y se la quitó, volvió con un par de botones abrochados que yo le desabroché inmediatamente, le abrí el vestido de arriba abajo, la senté en los asientos sin brazos y luego la tumbé, le abrí las piernas y gocé de su coño y sus salados jugos hasta que tuvo un orgasmo, inmediatamente la puse de pie, la apoyé en la pared y le quité el vestido que lancé como a dos metros, a los asientos nuestros, dejándola solo con los zapatos de tacón alto que la hacía más estilizada y ayudan a follar de pie, le metí la polla, follándola entre suspiros y besos, totalmente desnuda, y comenzamos a bailar al ritmo de la música lenta en aquel rincón, mientras, yo no le había sacado mi miembro que con el movimiento lento pero cadencioso de la música nos hacía gemir a ambos, ella usaba una de sus más preciadas artes, las contracciones vaginales que vuelven loco a cualquier hombre, te aprieta primero por arriba y va abrazando, con su vagina, la polla de arriba abajo y de abajo arriba, relajando  y comprimiendo el pene a un ritmo desigual, que te saca todo lo que tengas dentro con estertores de felicidad. Por supuesto me corrí, me arrodillé y le chupé el clítoris hasta que gozó con un magnífico orgasmo. Se fue al aseo se limpió y volvió a salir desnuda y seguimos bailando entre besos y caricias, le dije que me gustaría ir a la pista de baile, que está a la vista de los que allí había, ella dijo que no, que no le importaba bailar un poco más allá, en un sitio medio oculto pero no en la pista, comenzamos a bailar en ese sitio mientras que la besaba más intensamente, le acariciaba los pechos, le acariciaba la clítoris y ella iba entrando en el estado de embriaguez sexual más intenso y de esa forma la fui llevando hacía la pista sin que hiciera el más mínimo intento de negarse, solo ocultaba su cara en mi hombro y suspiraba y gemía hasta que llegamos a la pista, allí bailamos un par de canciones, con el público alrededor y un aplauso final, ella estaba un poco abochornada, se tapaba la cara pero no se tapaba nada mas, saludó con unas reverencias e incluso ante la petición de uno de los que allí había que quería “bailar” con ella, me preguntó que si podía, yo le dije que bueno pero solo un baile, ella se puso a bailar sola, exhibiéndose, dando  vueltas por la pista, provocando a todos y luego el pretendiente la cogió para bailar y ella se reía y se refregaba, estaba gozando como una niña con zapatos nuevos, él la besaba por el cuello, le sobaba las tetas y la besó largamente, cuando terminó el baile los aplausos fueron atronadores y todos querían bailar, ella se reía y se dejaba querer, la tapé con el vestido y me la llevé a la mesa, estaba como embriagada y quería mas, me dijo: “me lo estoy pasando estupendamente, quiero seguir, necesito una polla”, le dije que la mía y ella contestó: “otra, que esa la tengo muy vista y aquí hay muchos tíos deseando follarme, alguno valdrá”, le dije que eligiera uno, se levanto se fue para el que le había pedido bailar, lo agarró de la mano y se lo llevo a un rincón y allí de pie folló con aquel desconocido durante más de media hora, luego nos fuimos a follar a cualquier parte con un poco de intimidad.</p>
<p>A la mañana siguiente me dijo: “estoy loca, que vergüenza, que dirán de mí”, yo la consolé acariciándole sus tetas y fui bajando hasta sus labios vaginales y se le olvidó todo. Tiene una mala memoria terrible con sus “locuras “, a los dos meses no recuerda casi nada e incluso puede llegar a negar el haber hecho algo de eso.</p>
<p>Otra de sus más importantes experiencias es cuando estuvo en una agencia de escort, es una historia muy curiosa, al principio folló gratuitamente y más tarde cobrando, de la siguiente forma. Ella tiende a relajarse en lo sexual por la monotonía, por eso le propuse que mediante una agencia de contactos buscara alguna relación interesante, con más o menos trabajo aceptó y llamó a una agencia que no cobraba a las mujeres pero si a los hombres, le proporcionaron un número de teléfono y quedó con un hombre con el que folló un Viernes de dolores, según me contó tuvo tres orgasmos al menos, estuvieron 3 horas follando sin parar en un hotel muy famoso que hay en Sevilla llamado Hostal Nueva Andalucía para estos menesteres, le hizo de todo que ella aceptó con total placer, cuando volvían él le pidió verla de nuevo el Martes Santo, luego cuando volvió me dijo que no podíamos perder esa oportunidad y si no me parecía mal había quedado con él el Martes S., follaron de nuevo con el mismo resultado y con la petición de repetir el jueves de la semana siguiente, él se puso en contacto con la agencia a la que le conto todas las virtudes de mi mujer y el mismo lunes la llamaron para proporcionarle otra cita, ella en un estado de calentura permanente aceptó para el miércoles, un día antes del otro. Esa semana folló con ambos y la semana siguiente igual, le hacían una publicidad enorme en la agencia y la llamaron porque querían conocerla personalmente cosa que hasta ese momento ella no había permitido pero la convencieron.</p>
<p>La recibió una chica que la invitó a charlar y a café. Con el café delante le ofreció un regalo valorado en algunas miles de pesetas y le propuso ampliar el repertorio de amantes y a cambio recibiría regalos, ella se negó en redondo, la chica de la agencia le dijo que no era un pago que era un regalo, que ellos con cada amante ganaban una importante cantidad de dinero y que con las virtudes de ella podían ganar muchísimo más y no les parecía justo que ella no se beneficiara en nada, esto la hizo dudar y aceptó con reticencias pero aceptó. Inmediatamente le salieron amantes por todas partes, en una semana llegó a follar ocho veces, yo le pedí que seleccionara y así se lo dijo a la chica de la agencia, esta le propuso que tuviera tres relaciones a la semana con el beneficio de 200.000 ptas. por cita y 500.000 por toda la noche, se la disputaban, fue puta de verdad durante algún tiempo, solo cuatro o cinco meses, cuando lo dejó le pedían que volviera  ofreciéndole de todo, es que cuando se tiene tanta afición y se hace tan a gusto se es más que una profesional, por supuesto la culpa fue mía que la animé a dar el paso. Tenemos un piso en la playa que ha pagado el coño de mi mujer y además ha gozado y además yo disfruto cuando en nuestras maratonianas jornadas de folleteo rememoramos sus experiencias. </p>
<p>Hoy han pasado algunos años y se ha tranquilizado, quizá demasiado, y me estoy pensando algún modo de volverla al “buen” camino.</p>
<p>Espero vuestros comentarios. Gracias.</p>
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		<title>Bar de gigolos en Los Angeles</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Apr 2009 14:40:56 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Todo empezó cuando decidí tomarme un año sabático e irme a vivir a California, a la ciudad de Los Ángeles. Fue una de las mejores experiencias de mi vida, un año entero haciendo un master en cine, surfeando casi a diario, conociendo gente interesante y viajando a sitios como San Francisco y Las Vegas. En [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Todo empezó cuando decidí tomarme un año sabático e irme a vivir a California, a la ciudad de Los Ángeles. Fue una de las mejores experiencias de mi vida, un año entero haciendo un master en cine, surfeando casi a diario, conociendo gente interesante y viajando a sitios como San Francisco y Las Vegas.</p>
<p>En Junio, cuando todavía me quedaba un mes para volver a España, me había gastado ya casi todo el dinero que había ahorrado hasta la fecha y no podía trabajar porque en Estados Unidos sin una green card es casi imposible hacer nada. Era una situación complicada porque tenia que pagar el alquiler, comer, ir a fiestas, etc. Sobretodo porque comenzaba el verano y no paraban de invitarme a barbacoas, fiestas en barcos y eventos en discotecas llenas de gente guapa… Además unos amigos estaban organizando un viaje a Las Vegas al que realmente quería ir, 4 días de pool parties, una locura!</p>
<p>Por suerte, un amigo, Sonny, (un modelo de Dallas de origen latino, que había viajado a Los Ángeles para probar fortuna en el mundillo de Hollywood) me hablo de un sitio al que iba él cuando necesitaba el dinero. Era un pequeño bar en el zona oeste de la ciudad, donde según me contó Sonny, mujeres maduras contrataban los servicios de jóvenes guapos para complacerlas. Porque el americano medio, según palabras de mi amigo, no está entre los mejores amantes del mundo, con lo que con frecuencia esas mujeres casadas con ricos hombres de negocios se encontraban insatisfechas y para ello recurrían a jóvenes latinos.</p>
<p>Al principio me pareció poco creíble, un poco leyenda urbana, pero realmente quería el dinero para poder viajar de nuevo a Las Vegas, sitio al que por cierto recomiendo ir a todo el mundo que este leyendo esto  Con lo que cuando Sonny accedió a venir conmigo y demostrarme que era cierto, me anime a ir, no tenia nada mejor que hacer…</p>
<p>Me afeite todo el pelo del cuerpo, me vestí con un traje estrecho negro con corbata negra, me puse mi mejor perfume y Sonny paso a recogerme en su coche. Cuando llegamos al bar estaba medio vacío, a penas había mujeres y tan solo nosotros dos íbamos vestidos como gígolos. Con lo que empece a bromear con mi amigo sobre si se lo había inventado todo, cosa que parecía muy probable, porque además la prostitución en Los Angeles esta prohibida.</p>
<p>Mi amigo, para demostrarme que llevaba razón, accedió a pagar un par de rondas de copas, con el fin de que esperásemos tiempo suficiente para que apareciesen clientas. Yo accedí encantado porque al fin y al cabo estábamos en un bar, no era uno de los mejores pero siempre puede ser divertido. Nos sentamos en una pequeña mesa cerca de la barra y me tome un buen ron. Al cabo de una media hora el bar se empezó a llenar y había gente de todas las edades, pero si que era cierto que había bastantes mujeres maduras.</p>
<p>Una pareja, de unos cuarenta y pocos años se sentó en la mesa de al lado, al principio apenas me di cuenta porque estaba enfrascado en una discusión sobre diferentes tipos de películas con mi amigo. Al cabo de un rato, inconscientemente, me di cuenta de que no paraban de mirarnos. Ella estaba un poco rellenita pero eso no afectaba a que tuviese un cuerpo con unas curvas preciosas y una cara muy linda. Él era calvo y algo bajito pero se veía que era una persona muy feliz, todo el rato sonriendo, como muy seguro de si mismo.</p>
<p>Cuando mi amigo se levantó a por una tercera ronda de copas debido a que yo seguía insistiendo en que se lo había inventado todo el hombre de la pareja se acerco a hablar conmigo. Había oído mi acento y sabía que no era americano, pero no lograba adivinar de donde. Amablemente le explique era español y resultó que él y su mujer (a la que acto seguido me presentó) habían viajado hacia poco a España y les había encantado Sevilla, Marbella y Madrid. Incluso hablaban un poquito de español. Para cuando mi amigo volvió con las bebidas yo ya estaba manteniendo una conversación interesante sobre el estilo de vida en Los Ángeles y lo diferente que es en comparación con Europa. La verdad es que eran una pareja muy amigable, el tipo de gente con el que te sientes cómodo hablando desde el primer segundo.</p>
<p>Al cabo de un rato, mientras mi amigo hablaba con el hombre, le pregunte a la mujer que como habían acabado en ese pequeño bar, y ella me contó que se lo había recomendado una amiga suya a la vez que me guiñaba un ojo. Fue algo muy natural, al poco estábamos hablando de que había ido a buscar exactamente a ese bar, que tipo de fantasías tenia, que le gustaba que pasase en la cama. Era un poco raro hablar estas cosas sabiendo que su marido estaba a un metro y que en cualquier momento podía oírlo todo, pero el no parecía estar prestando ninguna atención.</p>
<p>En un momento que mi amigo se fue al baño, el hombre calvo, se giro hacia su mujer mirándola, ella asintió con la cabeza y él empezó a hablar conmigo sobre que me había parecido su mujer. Yo realmente no sabia que responder, pero el hombre sin yo decir nada me ofreció 200 dólares por pasar la noche con ella, me explico que el no era gay, simplemente le gustaba mirar y quería cumplir las fantasías de su mujer. Acepte rápidamente caliente por la situación, aunque igual debería haber regateado un poco.</p>
<p>Nos acabamos nuestras copas y me despedí de mi amigo quien ya estaba hablando con una rubia de unos 50 años que parecía estar pasando una gran noche.</p>
<p>La pareja y yo nos dirigimos al coche de ellos en el parking y allí mismo empece a besar a la mujer contra el coche. El marido tranquilamente abrió la puerta y nos invito a ambos a sentarnos en el asiento trasero. Así lo hicimos y mientras el conducía yo empece a besar el cuello de su mujer, sabia que el nos estaba mirando por el espejo retrovisor pero estaba tan caliente que no me importaba, es más, me estaba encantado ser observado. Metí mis manos por debajo de su vestido y pude comprobar lo húmeda que estaba a lo que ella respondió tocando mi polla por fuera del pantalón de mi traje… Cuando vio que estaba empalmado no tardo en desabrochar mis pantalones y sacarla fuera. Yo hice lo propio con sus pechos que eran grandes y jugosos. Hablando muy cerca de mi oído hizo varios comentarios sobre cuanto le gustaba el tamaño de mi polla y me pido si podía chuparmela, lo hacia sabiendo que yo no podría negarme… Se agacho e introdujo el capullo en su boca, la cual estaba caliente y muy húmeda. Yo aparte el pelo de su cara para que su marido, desde el asiento delantero tuviese una buena perspectiva de lo que allí estaba pasando.</p>
<p>Llegamos a su casa, el hombre aparco el coche en un garaje enorme y mientras yo me abrochaba de nuevo los pantalones él ayudó a su mujer a salir. Me enseñaron un poco la casa, la cual era enorme y mientras ella subía a “ponerse algo mas cómodo” el me ofreció una copa que yo acepte de buen grado. Me contó que era la segunda vez que hacían algo así, que la primera había sido precisamente en España y les había encantado. Yo, como llevaba un par de copas elogié los encantos de su mujer y le pregunte que porque querían pagar si podían conseguir algo parecido gratis en cualquier club liberal o en Internet. Según me contó el hecho en si de pagar era parte de la fantasía, les daba la ilusión de poder, el dinero no era un problema para ellos y sabiendo que era alguien contratado no había celos en la pareja. La idea de que en otra ocasión pagarían a una mujer para él se me paso por la cabeza pero no quise indagar mucho más en el tema, era su fantasía y yo estaba encantado de poder cumplirla.</p>
<p>Al cabo de unos minutos la mujer bajo por las escaleras vistiendo tan solo lencería, medias negras y tacones… Su marido se sentó en un sofá y yo con ella en el sofá de enfrente. Empece a besarla por todo el cuerpo, a lamer su cuello mientras tiraba suavemente de su pelo para que echase la cabeza hacia atrás. En cuanto empece a tocar su depilado y precioso coño ella empezó a gemir de una forma que hizo que me pusiese más caliente de lo que nunca había estado. Separé sus piernas y empece a introducir uno de mis dedos en ella. Sus gemidos eran cada vez más fuertes y pude ver como eso excitaba a su marido también. Aparte su tanga hacia un lado y empece a comerle el coño fuertemente, mientras la masturbaba metiendo cada vez más dedos en su húmedo coño… Sabía excelentemente. Al cabo de un rato y de un buen par de orgasmos ella empezó a rogar por mi polla de nuevo, pero en contra de su voluntad decidí hacerla esperar por ella un poco más y seguir comiendoselo mientras introducía 4 dedos en su coño y el pulgar por su bonito culo. Estaba literalmente chorreando. Me incorpore y metí mi polla en su boca, mientras con una mano seguía tocando y humedeciendo todo su coñito. Ella comenzó a chuparmela como si le fuese la vida en ello y dado que no cabía entera en su boca empezó a auto ahogarse durante algunos segundos apretando su boca todo lo que podía contra mi polla, intentando introducírsela hasta la base, no paraba de caer saliva de su boca.</p>
<p>Su marido, a estas alturas estaba muy caliente tocándose mientras veía el espectáculo. Ella lo miraba de vez en cuando y le sonreía, mientras volvía a pedirme que se la metiese. Así lo hice, me puse un condón rápidamente, la tumbe sobre el sofá y empece a penetrarla. Sus chillidos tenían que poder oírse en todo el vecindario, cuanto más fuerte la cabalgaba mayores eran sus gritos y más clavaba sus uñas en mi espalda. No se ni cuanto tiempo estuve follando con ella en diferentes posturas mientras el marido nos miraba sin parar de tocarse. Ella me pedía que le dijese que era una puta, que la tratase mal, le tirase del pelo, le diese azotes, de todo! Cosas que yo cumplía gustosamente, ya que para algo era la clienta. He de reconocer que era muy buena en la cama y sabiéndolo hubiese repetido gratis sin pensarlo.</p>
<p>En un determinado momento, vi como su marido apuraba la marcha de sus tocamientos, a punto de correrse, así que la agarre a ella del pelo y la forcé a chuparsela a su marido, de tal forma que el acabase en su boca, le dije que se lo tragase todo y siguiese chupandosela mientras yo le daba por detrás. Ella obedeció y pude ver la cara de placer de su marido mientras ella se lo tragaba y seguía sin separar la boca de su polla.</p>
<p>Su marido me pidió que me la follase por el culo, lo cual intenté, pero le dolía demasiado y tuvimos que parar. Entonces fue ella cuando se puso de rodillas y me pidió que me corriese en su boca, comiéndose mi polla con todas las ganas del mundo. Estaba tan caliente que me corrí tanto que ella se atragantó y todo mi semen salió disparado de su boca cayendo por su barbilla. Ella suavemente paso un dedo por la misma y volvió a introducirlo de nuevo en su boca, chupando el dedo para no dejar ni gota.</p>
<p>Seguimos follando hasta el amanecer, el marido se unía a ratos pero sobretodo miraba y cuando ya no podíamos más me ofrecieron darme una ducha, me pagaron el doble de lo que me habían ofrecido diciéndome que era una propina para el taxi de vuelta a casa (que en realidad el taxi costaba como mucho unos 30 dólares desde donde estábamos) Pero se notaba que el dinero les daba igual y habían disfrutado mucho con la experiencia.</p>
<p>Quedaron de volver a llamarme, pero en mi viaje a las Vegas, al que si pude ir gracias a ese dinero, perdí el móvil así que no se si volvieron a llamar o no, el caso es que fue una experiencia inolvidable y por ello quería compartirla aquí con todos vosotros/as. Espero que os haya gustado, podéis escribirme cualquier comentario u opinión</p>
<p>Un saludo</p>
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		<title>Regalo para uno, inolvidable para dos</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Apr 2009 14:40:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Una mañana mi esposa me llama por teléfono y me dice que fuera para la casa urgente pues me tenía una sorpresa imprevista de última hora. Como de costumbre ante estas llamadas de lujuria, dejé todo lo que estaba haciendo, le inventé alguna excusa a mi socio y fui volando para casa. Mientras aparcaba vi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una mañana mi esposa me llama por teléfono y me dice que fuera para la casa urgente pues me tenía una sorpresa imprevista de última hora. Como de costumbre ante estas llamadas de lujuria, dejé todo lo que estaba haciendo, le inventé alguna excusa a mi socio y fui volando para casa.</p>
<p>Mientras aparcaba vi que ya ella estaba en casa. Dejé la moto en la cochera y me fui directamente a nuestra habitación donde ya me esperaba.</p>
<p>Me sorprendió verla vestida tal cual había salido en la mañana para su oficina, solo que llevaba una fina blusa blanca de seda que era un escándalo. Se trasparentaba perfectamente dejando ver su piel, su sujetador y reproduciendo fielmente la linda forma de sus pequeños pero exquisitos y bien formados senos.</p>
<p>Entonces le pregunté por aquella blusa pero con un gesto desenfadado y un poco de prisa señaló el armario que tenemos a un costado de la cama, ordenándome que me ocultara allí y advirtiéndome que bajo ningún concepto saliese de él.</p>
<p>En ese momento sentí que llamaban a la puerta, con lo que obedecí de prisa su orden.</p>
<p>Mientras tanto mi mujer con su rítmico taconeo fue y abrió la puerta, escuchaba voces, pero no alcanzaba a distinguirlas bien, entre los nervios y el estar dentro de un armario sin saber para qué, lo único que escuchaba eran los latidos de mi acelerado corazón.</p>
<p>Pasados unos pocos pero largos e interminables segundos pude oír su voz acercándose cada vez mas, caminaba hacia nuestra habitación, mientras ya podía verla por la rendija de la puerta del armario, la seguía una persona, que para mi sorpresa resultó ser una joven amiga nuestra de Zamora que pasaba unos días con su esposo en nuestra ciudad.</p>
<p>Yo en mi nicho me acomodaba, prácticamente no podía moverme, todo estaba oscuro dentro de aquel armario y me daba mucho miedo moverme y ser descubierto.</p>
<p>Por mi rendija podía verlas, mi mujer estaba sentada en el borde de la cama de frente hacia mí, la chica, también sentada en el borde de la cama pero de frente a mi mujer, por lo que yo solo podía apreciar su espalda y parte de su pomposo culo.</p>
<p>Mi mujer la había invitado hasta nuestra habitación para mostrarle algunas compras que había hecho en las rebajas, bolsas esparcidas por encima de la cama era todo lo que podía ver en estos momentos, en fin, cosas de mujeres.</p>
<p>Sus temas de conversación eran cada vez mas banales y faltos de morbo, cuando ya empezaba a relajarme escuché como su invitada fijándose en la blusa de mi mujer le preguntó si no le daba “cosa” andar con una blusa casi transparente. Con una linda sonrisa, mi chica le respondió que debido al calor del verano en nuestra ciudad las gentes buscaban ropa muy fresca para aliviar tanto bochorno.</p>
<p>Nuestra amiga, con la mirada fija en los senos de mi mujer dijo: me gusta tu blusa, pero yo tengo las tetas muy grandes, creo que no me atrevería a salir así a la calle, aunque no te voy a negar que me daría cierto morbillo sentir como me miran los hombres.</p>
<p>Mi mujer al sentir que la tenía en su terreno le dijo: a mi me encanta que me miren, me gusta sentirme deseada, me hace sentir orgullosa de mi cuerpo y de mi misma, siempre que puedo uso ropa atrevida y escotes de infarto, además me encanta mostrar mis piernas. Mientras mi mujer hablaba ella sin disimulo le miraba los senos, de momento comenzó con una risa nerviosa señalando los pechos de mi mujer. La verdad era de risa, pues aquellos pezones relucían por encima del ajustador y de la blusa. En un momento las dos reían como adolescentes, pero en un descuido mi esposa rozó levemente uno de los senos a nuestra amiga, ella abrió los ojos en señal de asombro, pero la respuesta de sus pezones a la caricia la delató y entonces continuaron riendo y mirándose la una a la otra.</p>
<p>Mi esposa aprovechó la situación para explicarle que sus senos eran una de las zonas más erógena de su cuerpo, que disfrutaba mucho cuando se los acariciaban, mientras le decía esto se aflojaba un poquitín las correas del sujetador por encima de la blusa con el pretexto de que le molestaba en los pezones debido a la excitación.</p>
<p>Nuestra amiga, visiblemente nerviosa, comenzó a decir que su marido había cambiado mucho últimamente y ya no le prestaba atención. El chico se portaba como un animal, solo quería llegar a la cama, tener sexo y saciarse ignorando que ella también quería disfrutar.</p>
<p>Mi esposa haciendo gala de su maestría en este tipo de conversaciones comenzó a recitarle algunos consejos de cómo hacer para disfrutar un poco mas del sexo en la pareja. Atentamente nuestra amiga le escuchaba, se le notaba tremendamente excitada con aquella detallada explicación, inconscientemente se mordía los labios de la excitación. </p>
<p>Entonces dijo que se iba a liberar un poco la cinta de su sujetador tal como había hecho antes mi mujer, pues ahora la excitada era ella, en esta maniobra y sin decir nada se abrió la blusa y casi se sacó del todo el sujetador, dejando intencionalmente casi al descubierto un buen par de duras y firmes tetas.</p>
<p>Desde mi ángulo solo podía ver la cara de mi mujer, que quedó inmóvil, perpleja delante de aquella blusa abierta y unas tetas coronadas por unos pezones que desafiaban al sujetador. Sin mediar palabra y siguiendo un reflejo, mi mujer puso una mano en cada una de ellas, primero tímidamente, como si intentase cubrirlos, para luego suavemente apretarlos dejarlos completamente desnudos.</p>
<p>Acto seguido y sin retirar sus manitas acercó su boca al cuello de nuestra invitada, y este fue el primero de un millón de besos que ambas partes repartieron por sus cuerpos, las vi disfrutar como si se desearan de siempre, cerrando sus ojos y trasladándose a otro planeta, al planeta del placer, del sentir, del sexo.</p>
<p>En un momento eran dos cuerpos desnudos rodando por mi cama, se besaban, se chupaban, lamían, mordisqueaban y un sin fin de cosas mas por las que me moría de envidia. Se tenían mutuas ganas, y se disfrutaban la una a la otra.</p>
<p>Los instantes se me pasaban volando, era como una peli, no podía creer lo que estaba viendo, mi miembro quería reventar, sentía que mis huevos habían desaparecido dentro de mi cuerpo y colaboraban empujando a mi sexo para que se empinara más y mas como la lanza de un guerrero.</p>
<p>Nuestra invitada con maestría reciprocaba cada una de las caricias que recibía, ahora se concentraba en los senos de mi chica, luego bajaba entre ellos siguiendo la dirección de unas gotitas de sudor que la guiaban hasta el vientre de mi chica, pasando por un monte depilado y uniendo labios con labios, unos horizontales y protuberantes, y otros verticales y carnosos, su boca y el sexo de mi mujer. Con un gusto inmenso daba buena cuenta del rojo y sediento sexo de mi mujer, húmedo, hinchado y rico.</p>
<p>Yo por mi parte casi me corría, aguantaba un poco mi leche, intentaba retrasar el momento de mi corrida, quería continuar disfrutando de aquella vista que mi mujer me regalaba a escondidas de nuestra invitada. Mientras ellas se recorrían, una y otra vez entre gemidos, quejidos y orgasmos, era algo capaz de superar toda mi imaginación y todas mis fantasías.</p>
<p>Tendidas en un clásico 69 mi mujer no apartaba su boca del sexo de su presa, alguna vez lo dejaba al descubierto y entonces yo podía ver un sexo rojo y brilloso, luego lo hacía desaparecer hundiendo su cara y su lengua en aquella pulpa carnosa. La otra entonces gemía, chillaba, suspiraba, se corría.</p>
<p>Mi leche salía, me costaba retenerla un poco mas, una suculenta gota coronaba el agujero de mi sexo y yo me la apretaba desde la base, bien pegado a los huevos para evitar que continuara saliendo, sé por las muchas experiencias que hemos vivido mi mujer y yo en nuestras fantasías, que luego tendría que follármela como un campeón para satisfacerle, por eso intentaba retener mi leche, por eso agarraba fuerte mi sexo como se agarra la empuñadura de un hacha.</p>
<p>Ellas continuaban disfrutando, disfrutaban, disfrutaban mucho, se intercambiaban caricias y posiciones.</p>
<p>Mientras, a oscuras me masturbaba, escuché decir a mi mujer su frase clásica: “ahora quiero correrme yo”, y colocó a nuestra amiga boca arriba con las piernas bien abiertas, insertó sus piernas entre las de esta, dejando sus ricos y húmedos sexos uno frente al otro, rozaban sus sexos como si estuviesen poseídas, como la escena mas rica y sensual que he visto y sentido en toda mi vida. Pasados unos pocos minutos unos espasmos tremendos dominaban todo el cuerpo de mi mujer, con unas ondas que la recorrían de la cabeza a los pies, haciéndola vibrar casi al limite de lo físicamente posible, se corrió como nunca la había visto, su cuerpo se tensaba, sus puños se cerraban, los dedos de los pies se le engurruñaban fuertemente y su cara y sus tetas se enrojecían por la presión de la sangre que recorría su cuerpo sin dejar ni un rincón al margen del intenso placer que estaba sintiendo.</p>
<p>Yo por supuesto, demás está decirlo, no pude mas, no pude contener mi flujo, no pude resistirme al placer de correrme viéndolas disfrutar de aquel modo, viéndole en el clímax de su sexo, y emanó de mi interior un río interminable de leche: un río que me exprimió los huevos, que me dejó inmerso en un profundo placer, no sé si no hice ruidos o es que ellas no podían escucharme por lo absortas que estaban mientras disfrutaban de sus orgasmos, pero lo que si sé es que estuve en aquel armario casi veinte minutos mas con un intenso olor a semen y casi semi inconsciente. Fue el tiempo necesario para verlas vestirse sin decir ni media palabra, sin siquiera mirarse a la cara, como si sintiesen vergüenza de lo que habían vivido. Luego desaparecieron hasta muy entrada la tarde que apareció mi esposa como si nada hubiese pasado.</p>
<p>De lo vivido a posteriori con mi mujer y de todas nuestras conversaciones al respecto, les contaré mas adelante, todavía tengo muy presente este hecho, así que lo disfrutaré un poco más, y aprovecho para compartirlo con todos vosotros.</p>
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		<title>Los Hermanos de mi joven esposa</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Apr 2009 14:38:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Yo me llamo Brian Néstor y mi esposa se llama Diana Elizabeth, ambos éramos sumamente románticos, pero también teníamos nuestro carácter, aunque nunca nos habíamos disgustado, sabíamos de las reacciones del otro frente a otras personas, reacciones que a veces eran violentas. Con este antecedente, ambos sabíamos que quizá algún día nos disgustaríamos y entonces [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo me llamo Brian Néstor y mi esposa se llama Diana Elizabeth, ambos éramos sumamente románticos, pero también teníamos nuestro carácter, aunque nunca nos habíamos disgustado, sabíamos de las reacciones del otro frente a otras personas, reacciones que a veces eran violentas.</p>
<p>Con este antecedente, ambos sabíamos que quizá algún día nos disgustaríamos y entonces no saldríamos muy bien librados del altercado, pero tratábamos de ignorar ese problema latente.</p>
<p>Nos casamos jóvenes, hace un año y medio, cuando mi esposa tenía 17 y yo 18 años, pero el altercado fue cuando teníamos un año de casados.  Sucede que ya eran como eso de las 5 de la tarde, yo acababa de regresar de trabajar en un taller mecánico, salimos temprano porque solo me toco hacer una afinación a un Camaro 2010, yo no estaba muy de buen humor ya que en el trabajo se la pasaron escondiéndome el lavador de inyectores, y por eso entregue un poco tarde el trabajo y el cliente se molesto conmigo por no entregarle pronto su auto.</p>
<p>Así que llegue a la casa, la cual solo era de un piso, tenía un jardín al frente, en el servía para estacionar dos autos, mi chevy, y el corza de Diana, al entrar a la casa estaba un baño completo, y la sala, mas al fondo estaba la entrada hacia los 2 cuartos, el principal tenía también baño completo y al fondo estaba la cocina y el cuarto de servicio; Así que llegue y de inmediato me fui desnudando ya que quería llegar a echarme un baño y descansar, pero grande fue mi sorpresa cuando escucho voces de varias mujeres en la cocina y acto seguido me encuentran allí en pelotas en la sala; Mi esposa se puso roja y sus amigas se despidieron sin quitarme la vista de encima e incluso comiéndome con la mirada, yo soy blanco, pero sonrosado, mido apenas 1,70 peso 69kilogramos, ojos grises, completamente lampiño y de complexión normal, me gusta hacer ejercicio así que aunque no estoy grueso, si estoy marcadòn, y tengo un culo redondeado y parado, debido a que hago flexiones con pesas con los pies separados uno frente a otro, quizá eso fue la razón porque no apartaran la vista de mi cuerpo, yo nunca antes había sentido vergüenza, pero esa vez me hicieron me sonrojara y me cubriera mis partes, acto seguido que se fueron las amigas de mi señora, cerró la puerta y me dijo .  .  .  “de modo que te gusta exhibirte a las mujeres”, y así siguió diciendo cosas y se me acerco, notaba que su cara se iba poniendo mas y mas roja así como su forma de hablar iba incrementando su agresividad;   Al principio paso todo tan rápido que yo no terminaba de salir de mi aturdimiento, pero cuando se me puso frente a mi cortándome toda forma de escapar y dándome unas bofetadas seguidas de un rodillazo  en mis genitales, yo reaccione instintivamente dándole un empujón, trastabillo un poco pero su tacón se atoro en la alfombra y fue a dar hasta la mesita de la sala, se pego con el filo de la mesita en las costillas y enseguida escuche su fuerte alarido de dolor, luego yo quede hincado por las punzadas  en mi ingle, así que ella, enseguida se salió a la calle. Yo no le di mucha importancia, pensé que se abría ido con alguna de sus amigas, así que me prepare de comer y luego me dispuse a ver la tv así desnudo, porque planeaba encontentarla y sobarle sus costillas con algún antiinflamatorio en cuanto regresara de la calle, así que también fui a sacar de sus cosas un pene de plástico con el que pensaba introducírselo por el ano en cuanto yo metiera mi miembro en su vagina, creyendo eso la aria gozar bastante; Así que estaba yo desnudo sentado en el reposed, con el pene de plástico sobre la mesita de la sala, le deje una nota sobre la mesita en la cual le decía que ese pene se lo introduciría por el culo, también se me ocurrió que antes de hacerle el amor podría darme un buen baño, y así lo hice, pero eróticamente deje la puerta abierta para que me viera por si acaso llegaba cuando yo estuviera duchándome, yo soy de los que dilatan como 30 minutos bañándose, es que me doy varias enjuagadas y me tallo el cuerpo varias veces, así que despreocupadamente me empecé a bañar; No pasaron ni 10 minutos, cuando escuche que la puerta de la entrada se abría, no escuche los tacones de mi mujer, pensé que quizá se debía a que tenia jabón en los oídos y por eso no la escuche, continúe duchándome ya que presentí estaba siendo observado, luego de un instante me enjuague la cara y volteé pero no había nadie viéndome, eso me desconcertó y pensé seguiría algo enojada, así que en lugar de vestirme salí a la sala, vi la tv encendida y note que desde alguna parte alguien le subía el volumen al máximo, entonces se me hiso raro eso, me acerque a la sala pero ya no estaba el pene de plástico, me dirigí a la cocina, y no había nadie, así que decidí regresar a buscarla a alguno de los cuartos, cuando veo que sus dos gallardos hermanos estaban en la sala y me miraban con bastante odio, Luis el más grande de ellos me dijo “¿así que pensabas meterle este pene por el culo a mi hermana?, ¿no era ya bastante con que le pegaras, aun querías desquitarte destrozándole el ano?”, Yo le explique, que no quería destrozarle el ano, que ese juguete era de su hermana y que yo solo quería hacerla gozar más, y también le explique que yo solo la avente y ella tropezó y se pegó con la mesita en las costillas, pero ya para entonces ellos no me hacían caso y se me habían acercado diciéndome que me pondrían una buena mola para que aprendiera a respetar a su hermanita.</p>
<p>Carlos que había estado callado, hablo y me dijo. . .  “Brian  no solo la  avergonzaste frente a sus amigas, sino que seguiste haciéndole daño, pero eso cambiara, te aremos ver lo mal que estas al no haber medido las consecuencias”.</p>
<p>Les dije que no entendía porque su comportamiento, que mejor se fueran de mi casa, a lo que Luis me dijo, “claro que nos vamos a ir de tu casa Brian, pero primero te vamos a dar un correctivo de actitud”, entonces les dije que no les tenía miedo, que me dejaran vestir y les daría gusto peleando contra ellos, pero de a uno por uno, y apenas termine de decir eso, ellos se me abalanzaron, me aventaron patadas, muchas esquive, pero algunas si me dieron, yo estaba en clara desventaja, ellos traían zapatos y yo estaba completamente desnudo. Al cabo de unos 5 minutos ya me tenían todo golpeado, y aunque yo si les había propinado buenos golpes, no fueron los suficientes como para hacerlos desistir. Así que luego me amarraron boca abajo sobre la mesita de metal de la sala, sentía el frio del cristal de la mesita, y se los hice saber, me ignoraron y me taparon la boca con mi camiseta del trabajo, después ensalivó Luis el pene de plástico y me lo introdujo en el culo, yo lloraba del dolor y por más que sufría ellos no se apiadaban, luego Carlos se quitó el cinturón y empezó a darme de cinturonazos en la espalda y en las nalgas, al punto que ya no sabía que era peor si el tener el pene artificial desgarrándome el culo o los cinturonazos lacerando mi espalda y trasero. Me dio aproximadamente 15 cinturonazos, nunca había sentido tanto dolor en mi vida. Luego en algún momento se le antojo a Luis dejar de meterme el pene artificial y penetrarme el culo, así que escuche su cremallera bajarse y enseguida sentí su pene abriéndose camino en mi interior, empezó primero despacio, y después fue poco a poco más rápido, así estuvo cogiéndome por unos 20 minutos, decía que se sentía súper estrecho mi culito, que él nunca se había cogido a un hombre, pero que yo tenía un culo bien durito, rosadito y cerradito, esas palabras hicieron que Carlos se bajara el pantalón y se empezará a masturbar junto a mi cara, luego de unos pocos minutos me aventó su esperma a la cara, yo a pesar del dolor que sentía con que Luis me penetrara empecé a sentir como mi pene se iba erectando, luego sentí el esperma de Luis en mi interior, y me saco su pene, solo para que Carlos me penetrara también, Carlos me dijo que era virgen que yo sería su primera vez, así que me portara a la altura.</p>
<p>Primero le costaba mantener la erección, entonces se arrodillo y sentí su lengua saborear mi culo, la sensación me era nueva, mi ano se fue expandiendo, luego Carlos se erecto y me cogió por espacio de una media hora, yo pensé que no acabaría jamás, y de repente empezó a jadear más rápido y mi pene se puso a mil, eyacule sobre la alfombra y el dentro de mí, pero se reusó a sacarme su pene y a los pocos minutos se le puso erecto otra vez, y como se dieron cuenta que yo también había eyaculado, decidieron desamarrarme, y quitarme la mordaza de la boca, aunque Luis me sujetaba firmemente de las manos, pues era consiente que me habían golpeado y violado (desvirgado), aun así Carlos decidió ponerme boca arriba sobre el sillón, y penetrarme mientras veía fijamente mi pene, y noto que enseguida me puse erecto, así que el continuo con el mete y saca,  y luego que estaba por eyacular, saco el pene se los hecho en la mano y me los puso en la boca, en acto reflejo instintivamente apreté mis labios para no probar su esperma el con la otra mano me apretó los testículos haciendo que abriera la boca de dolor, y me los hecho en la boca, cubriéndome la boca con su misma mano, así estuvo unos 4 minutos aproximadamente hasta que noto que yo tragaba, entonces sin quitarme la mano de los testículos, empezó a sobármelos y a tocarme el pene, eso me desconcertó al igual que desconcertó a su hermano mayor Luis, pero nadie dijimos palabra sobre eso, así que Carlos se arrodillo y me empezó a chupar el pene, así estuvo hasta que me hiso eyacular en su boca, luego se enderezo y me dio un beso, al tiempo que sus manos me apretaban las nalgas, así se quedó tendido sobre mí, por lo que Luis soltó mis manos y levanto a Carlos, le dijo que ya se habían dilatado mucho, y se lo llevo a aconsejarle, aunque alcance a escuchar que debían de borrar las evidencias por si acaso se me ocurría demandarles, pero la evidencia era yo, así que me sujetaron y me llevaron al baño, yo casi no podía dar un paso, porque me dolía muchísimo el culo y los golpes que me habían dado empezaban a hacer meya en mí, por eso me ayudaron a llegar al baño, luego llenaron el pequeño jacuzzi, su intención era evidente, hacer que el agua me lavara el culo, por lo que  llenaron el jacuzzi con agua caliente, no quemante pero si caliente y le echaron champú, luego ellos me metieron al jacuzzi y se desnudaron también, ya en el jacuzzi me cogieron otra vez los dos,  me enjabonaron,  se enjabonaron y luego de una hora, sonó el celular de Luis, era mi esposa preguntándoles si ya podía venir a la casa, él le dijo que lo hiciera en unos 60 minutos porque ahorita estaban borrando las evidencias de la golpiza que me habían dado, lo cual en parte era cierto. Terminamos de bañarnos y sacaron hielos del refri los envolvieron en tela y me los pusieron en el lugar de los golpes, también ellos se pusieron hielos. Al poco rato ya se me habían desinflamado los golpes y a ellos también, así que se fueron, no sin antes darme una buena agarrada de culo, incluso dijo Luis – “de haber sabido que te cogeríamos abríamos traído condones”.  Me dijo que de ahora en adelante yo sabía lo que me pasaría si le ponía una mano encima a su hermana.</p>
<p>Luego de un rato que se habían marchado, llego mi esposa, y no me dirigió la palabra, empezó a trapear el piso, ya que allí si había bastante sangre, motivo que hiso que se impactara y volteara a  verme tratando de adivinar de que parte mía provenía esa sangre, así que era evidente lo mal que se sentía al pensar como me habían dejado sus hermanos, me preparo unos tés y pidió pizza, que ya sabe que me gusta, y  me miró fijamente al tiempo que me pregunto, “¿Qué te hicieron?”,  yo solo baje la mirada no sabía que contestarle, ella se fue a su cuarto y encontró el pene artificial en el lavabo, tenía sangre, de inmediato binó hacia mi llorando y diciendo que eso era terrible, que me llevaría de inmediato con un urólogo, yo solo solté unas lágrimas de mis ojos y no hice por levantarme de la sala. Ella me dijo que solo me darían un correctivo, pero que nunca pensó me sodomizaran, y que ella estaba sumamente consternada, luego que me levante vio que tenía mordidas marcadas en mis nalgas y espalda, y quería ayudarme, pero yo se lo impedí, simplemente me fui  a acostar y no fui a trabajar hasta el tercer día,  no me sentía nada bien, en ese tiempo no hable con mi mujer.  Diana  trataba de hacerme plática, pero yo no participaba.</p>
<p>Así que un día luego de platicarlo con sus amigas, decidió decirme que ella me entendería si en parte me había gustado sentir el consolador, que era normal, ya que había investigado que nuestro punto G de los hombres es la próstata que se encuentra junto al ano y que desde allí se le puede estimular provocando así  erecciones involuntarias, eyaculaciones, y múltiples orgasmos masculinos, que si yo así lo deseaba ella podría metérmelo de cuando en cuando, o incluso cómprame un vibrador. Al notarme cada vez más ausente, decidió llamarles a sus hermanos, y le contesto Carlos , ella le reclamo el porque me habían sodomizado, que eso nunca fue lo acordado, entonces Carlos pensó que yo le había contado a ella que me habían penetrado y solo se confesó, le dijo que él no tenía pensado penetrarme, que de hecho era virgen, y  al darme cinturonazos mi carne blanca se tornó más rosada,  que mi piel era como de terciopelo muy suavecita, completamente lampiño, y que el primero en penetrarme fue su hermano Luis, y  luego él también me penetro perdiendo conmigo su virginidad. Mi esposa se quedó de una pieza, pues ella suponía solo me habían metido su consolador, y se enteró que además los dos me penetraron, me amarraron a la mesa, me taparon la boca y ya después me desamarraron, ya para entonces  no opuse resistencia, que incluso había eyaculado también.</p>
<p>Todo eso era demasiado para mi joven esposa, y se desmayó en el sillón, por lo que yo tome el teléfono y le dije seriamente a Carlos que ellos fueron los culpables de que se enterara que me habían sodomizado, ya que el consolador lo dejaron sin enjuagar en el lavabo, y que ella no sabía que me habían penetrado también. Por un momento pensé que Carlos no contestaría y entonces me dijo, “Ya la regué, perdóname por decirle a mi hermana lo que te hicimos, ahora quizá se divorcie de ti, pero si quieres platicarlo, podríamos vernos en un restaurant, te invito a cenar y ya después lo que quieras”; También me dijo que nunca pensó que se enamoraría de un hombre pero que yo lo había cautivado y que quería hacerme el amor.</p>
<p>Al otro día fue Luis a verme a mi trabajo y me reclamo el porqué le había avisado a su hermana de lo que me habían hecho. Yo a esas alturas ya estaba harto de su comportamiento y aunque él era 2 años mayor que yo, le dije que no me estuviera molestando, que me debería de agradecer que no los denuncie y que tampoco le dije a mi esposa, que ellos por sus descuidos lo hicieron evidente, pero que si lo que quería era pleito, pues que con gusto le respondería; Él se me abalanzo, y yo lo esquive, por fin me pude ir desquitando de lo que me habían hecho, claro que al final me gano, el media como 1,75 se había criado en el campo y según se dé chico era un peleonero, y yo las peleas que había tenido en mi vida las podía contar con los dedos de una mano, así que al final se impuso la maña. Pero orgullosamente no se fue limpio, es más se fue casi igual de amolado que yo. Luego de que terminamos de pelear, él me dijo que esa forma de ser mía le causaba una rara atracción y aunque me duela reconocerlo a mí también me atraía ese joven atlético blanco, de ojos cafés que se erguía frente a mí, así que nos dimos un fuerte abrazo y un beso aún más fuerte, luego me agarro las nalgas y yo a él, al tiempo que su mano derecha hurgaba  dentro de mi tanga, bajándome los pantalones, le impedí que no siguiera pues estaba en mi trabajo y nos podían ver. Así que nuestro encuentro quedo para después. . . .</p>
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